Se habla o se hace, hacer una de las dos resulta difícil, el que habla mucho hace poco y el que hace mucho habla poco, parece ser que son incompatibles, pero resulta ser mas valiosa una que la otra para mi concepto es mejor hacer que hablar, si bien para hacer se debe analizar antes de actuar, lo es también para hablar. Pero el hacer genera mas esfuerzo, por que al hacer usted genera un cambio (el hablar también), puede un confundirse y llegar a pensar que son similares y que dependerá de los gustos, para determinar cual es mejor o que se puede combinar , pero la realidad es que el que habla promete hacer, mientras el que hace nos promete si no que hace, actua y genera soluciones no ilusiones.
Intentar buscar repetitivamente acomodar determinada situación, a como uno la cree conveniente puede llevar a la conclusión, de que la perseverancia solo lleva largo tiempo cuando se es justificada, pero intentar prolongar dicha situación con la esperanza de obtener mejores resultados en base a nada, da por terminar lo evitable, el desgate innecesario por el conseguir un bienestar mejor no individual, si no grupal y de mutuo apoyo fraternal entre las partes. Es imposible desde el punto de vista de la resignación, intentar cambiar a alguien que no siente lo que tu sientes, de que no te valora lo que tu vales, de que cada gesto hecho es común y corriente y carente de detalles, y es todo es aún más grave cuando se prolonga en el tiempo, lo que le lleva a uno de manera sensata decir ¡basta!, yo valgo, yo soy importante, yo merezco respecto, el querer ayudar al otro no debe ser contraproducente para la persona, pues como el buscar un bien se va a obtener un mal, quien no sabe apreciar el qu...
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