La consecución de ideales no se fundamenta en utopías, se logra en la consecución de un bien, en ideas que prevalecen a lo largo del tiempo y que benefician un bien común, que se dan por medio de un esfuerzo conjunto, lleno de innumerable circunstancias. Prevaleciendo los principios y dejando de lado los beneficios personales, todo requiere de una constancia y un esfuerzo que es compensado en beneficios adquiridos o dados debidos al trabajo, no se puede pretender conseguir algo por la vida fácil, con el coartar los derechos de los demás o por el simple hecho de necesitarlo no se puede convertir en una obligación, la vida no se basa en obtener, ni recibir, si no por el contrario dar.
Intentar buscar repetitivamente acomodar determinada situación, a como uno la cree conveniente puede llevar a la conclusión, de que la perseverancia solo lleva largo tiempo cuando se es justificada, pero intentar prolongar dicha situación con la esperanza de obtener mejores resultados en base a nada, da por terminar lo evitable, el desgate innecesario por el conseguir un bienestar mejor no individual, si no grupal y de mutuo apoyo fraternal entre las partes. Es imposible desde el punto de vista de la resignación, intentar cambiar a alguien que no siente lo que tu sientes, de que no te valora lo que tu vales, de que cada gesto hecho es común y corriente y carente de detalles, y es todo es aún más grave cuando se prolonga en el tiempo, lo que le lleva a uno de manera sensata decir ¡basta!, yo valgo, yo soy importante, yo merezco respecto, el querer ayudar al otro no debe ser contraproducente para la persona, pues como el buscar un bien se va a obtener un mal, quien no sabe apreciar el qu...
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