Familia es familia y punto. Quien más que tu propia sangre para sentirse en comodidad, quien más que el que está a tu lado te conoce y aprende de ti a diario, sabe que te disgusta, sabe que te gusta, como se puede encajar en otra completamente opuesta a la tuya, una salida fácil sería reusarle un trato mínimo , partir diferencia a raja tabla, pero cada quien necesita o necesitara de alguien en algún momento, como las soluciones fáciles llevan por lo general a resultados inesperados, quien más que tú para darse cuenta que aunque hay distancias inmensas en un entendimiento mutuo, no se puede tirar toda a lo borda, porque lo que nos une es un profundo agradecimiento, pero ese agradecimiento no es general es simplemente particular, por tanto no queda más remedio que convivir de un modo estrictamente impersonal, el no querer echarse los problemas del otro, porque al fin y al cabo son de él, no se puede dar soluciones inmediatas a problemas que llevan muchos años, siempre teniendo presente que nuestra prioridad es y será brindar la mano cuando lo necesite, pero esa mano estará cuando se necesario, no antes porque se puede ver como simple o grave intromisión, cuando nuestra intención no es ni será dicha calificación, por ahora vivir mi vida, no con egoísmo, ni con indiferencia, pero si con esmero, dedicación, pensando hacer primero yo las cosas bien, que pretender que el otro haga lo que yo considero que es lo adecuado.
Intentar buscar repetitivamente acomodar determinada situación, a como uno la cree conveniente puede llevar a la conclusión, de que la perseverancia solo lleva largo tiempo cuando se es justificada, pero intentar prolongar dicha situación con la esperanza de obtener mejores resultados en base a nada, da por terminar lo evitable, el desgate innecesario por el conseguir un bienestar mejor no individual, si no grupal y de mutuo apoyo fraternal entre las partes. Es imposible desde el punto de vista de la resignación, intentar cambiar a alguien que no siente lo que tu sientes, de que no te valora lo que tu vales, de que cada gesto hecho es común y corriente y carente de detalles, y es todo es aún más grave cuando se prolonga en el tiempo, lo que le lleva a uno de manera sensata decir ¡basta!, yo valgo, yo soy importante, yo merezco respecto, el querer ayudar al otro no debe ser contraproducente para la persona, pues como el buscar un bien se va a obtener un mal, quien no sabe apreciar el qu...
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